Impacto de la disminución del IGV

| 13 febrero, 2011 | 2 Comentarios

Desde el 2003 el Impuesto General a las Ventas (IGV) pasó de 18% a 19% provisionalmente, pero como con todo ingreso adicional que reciben las arcas del Estado, este rara vez puede ser revertido. Hasta la semana que pasó, en que sorpresivamente el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) anunció que la tasa vuelve a 18%.

El IGV grava todas las transacciones comerciales o ventas de bienes y servicios, salvo pequeños grupos exonerados por temas de interés social como algunos alimentos de primera necesidad (el pan francés, por ejemplo, no está afecto al IGV).

Ahora, usted se preguntará: ¿Cómo me afecta eso a mí? Pues no tanto como a usted le gustaría ni como para que haga la diferencia para usted y mucho menos como al presidente Alan García le gusta tanto repetir.

De hecho, para el Instituto Peruano de Economía (IPE), la medida no es técnicamente correcta ni tendrá el impacto que dice el presidente, beneficiará más a las familias con más ingresos que consumen más bienes gravados con el IGV que a las familias de menores recursos que dedican la mayor parte de su ingreso a comprar bienes exonerados de ese impuesto como lo están, como decíamos, algunos alimentos.

“Podemos calcular [muy conservadoramente] cuánto más se beneficiará una familia de altos ingresos que una familia de bajos ingresos con la reducción del IGV. En promedio, una familia de altos ingresos ahorrará S/.547 al año, mientras que una familia de bajos ingresos ahorraría solo S/.50 al año. Una proporción de 11 a 1 en el ahorro”, afirma el IPE. Agrega que “bajar impuestos que afectan a casi todos siempre es popular. Por eso es una medida favorita de todo tipo de populistas […] los verdaderos costos y los verdaderos beneficiarios rara vez se entienden y menos se discuten. La reducción del IGV, sin medidas fiscales que lo hagan parte de una estrategia de reestructuración fiscal, es populismo puro”.

Categoría: IGV, Impuesto Peru

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